martes, 1 de julio de 2008

El regreso de los héroes

Y entonces, como todo buen final de una aventura, los héroes regresaron a casa victoriosos.


Y fueron recibidos por su pueblo, que durante generaciones relataría sus hazañas.


Dios salve a los grandes.




(Agradecimientos a Mitch Navas por la documentación gráfica)

martes, 29 de abril de 2008

Home, Sweet Home

Como decíamos ayer... el hogar. Ese lugar al que uno siempre sueña con volver...

No obstante, los deseos más profundos de nuestra vida pueden llevarnos lejos de él. Muy lejos... Aunque nos pese en el alma.

Y hacemos un nuevo camino. Excitante camino... y aquí, en imágenes y sonido, el mío:





Home Sweet Home, L.A.



Gracias por estar ahí.


Mañana será otro día...

lunes, 28 de abril de 2008

La tierra, el hogar

Por motivos de trabajo - pero podría haber sido por placer - me tuve que tragar el otro día los 10 DVD´s de la serie "Andalucía es de cine".

De una cosa me di cuenta y es que, desde luego, la distancia cala hondo y le hace a uno valorar la extrema belleza de lo que un día dejó atrás, pero que nunca dejará de ser el HOGAR.

Os confieso que viendo esos capítulos en varias ocasiones se me saltaron las lágrimas...

Y hoy quiero dedicar este post en primer lugar, a mi tierra y en segundo lugar, a una de las mejores personas que he podido conocer y al que cada día le guardo más y más cariño.

"Brother" Berni esto va por ti.






Vuelve pronto, hermano.




Gracias por estar ahí.


Mañana será otro día...



P.D.: Dedicado también a las termas de Alhama. Especiales en la nocturnidad.

sábado, 26 de abril de 2008

==== Oda al salmorejo =====

Recuerdo que en el cole, en la época en la que nuestra cabeza no levantaba más de metro y medio del suelo, celebrábamos con especial fervor el Día de Andalucía.

Una de las actividades que se programaban cada año consistía en llevar a clase un plato típico de la gastronomía andaluza.
Ni qué decir tiene que el "gazpachito" triunfaba sistemáticamante - era una arma infalible para las madres comprometidas-. Y, en oposición, la "tortillita-papas" aparecía por todas partes -solución de las madres menos entusiasmadas con la actividad de sus hijos-. El tema consistía en llevar el plato en cuestión y explicar al resto de la clase los ingredientes que lo conformaban, así como su elaboración.

A lo que voy: uno de esos años, no recuerdo cual exactamente, mi madre, cocinera forjada a fuego -de hornilla-, decidió prepararme un exquisito salmorejo. Qué puedo decir...¡yo estaba entusiasmado! (era mi plato favorito). Con su jamoncito, con su huevecillo, en fin... yo conocía empíricamente que aquel plato era una delicia.

No obstante, yo me sentía frustrado porque mi madre no era capaz de explicarme con claridad su elaboración, más bien se encabezonaba en enumerarme una y otra vez los ingredientes de la receta.

- "Pero, mamá, éxplicame cómo lo haces"- le decía yo.
- "Pues, hijo, se le ponen los tomates, el pan, el aceitito... "- me repetía una y otra vez.

Ella, cordobesa de pueblo e intuición, no me hablaba de batir, no me hablaba de cantidades, sólo de sus ingredientes.

Finalmente, desistí, apunté los ingredientes en mi libreta y dejé a la artista trabajar. Cada paso que daba en la preparación era meticulosamente vigilado y anotado. Y una vez terminado... qué remedio... volví a comprobar que ese plato podría ser, con diferencia, uno de los mayores placeres de este mundo.

Esa noche la emoción no me dejó dormir demasiado bien.

Un poco antes del amanecer, salté de la cama, me quité las legañas y con mi "tupper-ware" y mi irremediable entusiasmo, me planté en la puerta del cole con mi delicioso plato entre las manos.

Un año más el "gazpachito" y la "tortilla-papas" (algunas de supermercado) reinaron en el aula. Y ahí estaba yo, con mi salmorejo cordobés, deseando que llegara la hora de hincarle el diente y de que todos se arrodillaran ante la auténtica exquisitez.

Por fin el profesor dijo mi nombre y subí a la tarima del aula. La hora había llegado...

- "Bueno, Jesús, cuéntanos qué has traído" - dijo el maestro.

- "Un salmorejito cordobés" - le respondí nervioso.

- "¡Ah! ¡estupendo! Pues cuéntale a tus compañeros cómo se prepara el salmorejo cordobés". - me dijo.

- "Pues... lleva tomates, el pan, el aceitito..." -respondí repitiendo cada palabra de mi madre.

- "¿Y qué se hace con todo eso?" - me interrogó el maestro.

- "Pues... eh... se ponen los tomates con el pan y el aceitito..." - le dije sin más.

...silencio mortal...

- "... Y se bate todo, ¿no?" - dijo él, sacándome del atolladero.

- "Si, se bate todo" - repetí.

Superada la prueba, llegó la hora de comprobar las cualidades culinarias de nuestras madres, que nosotros nos atribuíamos como nuestras.

Todos los platos estaban expuestos a lo largo del aula e íbamos comiendo de lo que más nos llamaba la atención. Yo, como no podía ser de otra manera, no me separaba mucho de mi "salmorejito". ¡Quería sentir de cerca las mieles del éxito!.

Llegó el momento y dos de mis compañeros se acercaron intimidados a examinar el "tupper" de salmorejo. Yo estaba plantado a su lado, firme y con una triunfadora sonrisa que cruzaba todo mi rostro.

- "¿Qué es esto?" - dijo uno de ellos.

- "Salmorejo cordobés" - le respondí.

- "Pero... esto es como el gazpacho..." - me dijo sin levantar sus ojos del plato.

- "Bueno... eh... si... pero..." - balbuceé. El otro compañero intervino asertivo de repente.

- "Es como el gazpacho pero en crema... ¡qué asco!" - dijo.

Mi boca se abrió y mi mandibula golpeó contra el suelo.

- "Si. Qué asco. ¡Es una crema naranja!" - dijo otro compañero.

- "Está... está muy rico..." - dije tratando de convencerles con una desencajada sonrisa triunfadora.

Pero el intento fue en vano. Esa mañana fui testigo de cómo mis compañeros se ponían ciegos a "gazpachito" y "tortilla-papas" mientras mi salmorejo permanecía inmaculado (salvo por el par de tímidas cucharadas que no pude evitar robar para mi).

Evidentemente, ese día volví a casa llorando. Derrotado. Humillado. Mi artillería pesada gastronómica había fracasado.

- "¡Pero qué saben tus compañeros de que está rico y lo que no! ¡Si se pasan el día entero comiendo porquerías!" - las palabras de mi madre no me consolaban. Pero ella tenía razón.


Gracias a Dios el tiempo pasa y todos crecemos. Con la madurez empezamos a sospechar qué es bueno y qué malo. Diferenciamos con cierta claridad lo positivo de lo negativo.

Y, desde luego, después de años de meticuloso estudio, he llegado a la conclusión personal de que el salmorejo es POSITIVO. (Y el de mi madre más)


Así que este es mi humilde homenaje a uno de los placeres de la vida (aunque con el tiempo y la madurez haya descubierto algunos placeres superiores - si cabe...-).


¡Que viva el salmorejo!




Gracias por estar ahí.


Mañana será otro día...

miércoles, 23 de abril de 2008

La ciencia de la explotación

Hoy no seré yo quien hable...









Y cuando el sol se puso tras las verdes colinas, las corporaciones controlaron el mundo...




Gracias por estar ahí.

Mañana será otro día...

martes, 22 de abril de 2008

Hierro y Seda

Cuando la seda te envuelve con su dulzura, con su tacto suave y delicado, crees ser dueño de todo placer. Es cuando crees llevar una armadura de recio aspecto y estar a salvo bajo su protección, cuando olvidas que sólo la frágil seda cubre tu cuerpo. Inconsciente de lo vulnerable que eres...

Si desnudas tu cuerpo y permites que sea la seda lo único que te cubra, no lamentes después que las flechas atraviesen tu corazón. Pues tú mismo has decidido bajar la guardia.

Desconfía de la seda, mientras puedas aférrate al hierro.

Pesado, difícil de acarrear, a veces incomoda pero siempre permanece. El hierro te protegerá siempre ante las adversidades. A veces frío como el hielo, otras cálido hasta quemar, el hierro puede doblarse pero bien forjado nunca lo verás partirse. Confía en él pues hará que las flechas jamás te alcancen.

No desnudes tu alma ante la seda a no ser que conozcas el misterio de su composición. Permanece seguro bajo el hierro protector y lucha hasta que llegue tu día.

Pues no hay ser sobre la tierra capaz de resistir por siempre su llamada. Y, al final, todos dormimos desnudos entre la seda.





Gracias por estar ahí.

Mañana será otro día.

lunes, 21 de abril de 2008

Amistad, la auténtica

Hubo un griego nacido al abrigo del monte Athos que un día nos dijo:

" Los que aman por la utilidad buscan lo que les conviene. Los que aman por el placer [buscan] lo que les es agradable. No aman al amigo porque es él, sino en la medida en que les es útil o agradable. Estas amistades nacen accidentalmente; no aman a su amigo por lo que es, sino porque es capaz de procurarles alguna ventaja o algún placer. Estas amistades son muy frágiles, porque los amigos no siempre permanecen iguales; cuando ya no son útiles ni agradables, dejan de amarse."

Hago un recuento de los que se han llamado "amigos" míos...

"La amistad perfecta es la de los hombres buenos y la de los que se unen por la virtud. En efecto, éstos se desean mutuamente un bien semejante en la medida en que son buenos, y son buenos en sí mismos."


Hago recuento de los que quedaron en el camino...

"Pero la cima de la amistad es querer el bien de los amigos por sí mismos, porque esta disposición es esencial, no accidental. Una amistad de esta clase se mantiene en tanto que los amigos son buenos, y la virtud es estable."

Pienso en las personas a las que, desafortunadamente, no traté como amigos...

"Por consiguiente, esta amistad es duradera. Contiene en sí misma todas las condiciones de la amistad, ya que toda amistad se funda sobre el bien o sobre el placer, porque lo que es bueno absolutamente es también agradable absolutamente."

Pienso en los "amigos" que, quizá accidentalmente, me engañaron y utilizaron...

"Es natural que estas amistades sean raras, porque los hombres así son poco numerosos."


Y recuento ahora a los que día tras día me quieren sin condición...

"Además es necesario [consagrarle] tiempo y tener una vida en común: según el proverbio, no es posible conocerse los unos a los otros antes de haber consumido en común muchas medidas de sal."

Y a los que quiero en la distancia (y a los que nunca olvido)...

"La amistad, para ser perfecta, necesita tiempo y otras condiciones, nace de todo esto y de las cualidades semejantes que deben poseer los amigos."


Y gracias a ti, Aristóteles, por iluminar a los siglos.



Tú tampoco debiste tener muchos amigos...



Este post está especialmente dedicado a los amigos que estos días me esperaron y con los que no acudí. A los que suplico el perdón. A los que saben perdonar.

Muchas gracias por estar ahí.

Mañana será otro día...